Conoce a las autoras del III Premio RipleyRosario Cosano
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Rosario Cosano, autora de "Volver a Dakar"

Seguimos con las preguntas a cada una de las autoras de los trece relatos seleccionados que integran la Antología del III Premio Ripley. Hoy hablamos con Rosario Cosano, autora del relato "Volver a Dakar".

En la convocatoria Premio Ripley hay dos géneros: terror y ciencia ficción. Cuéntanos por cuál te has decantando y cuál es tu relación con ese género.

Todo el fantástico me entusiasma, pero el terror me refleja como un espejo oscuro. Es un género que nos permite tratar cualquier tema con una profundidad y una intensidad difíciles de igualar. Desde pequeña —¿quién puede negar que los cuentos infantiles son iconos del horror?— me he sentido atraída hacía esos mundos en los que se retuerce lo cotidiano y se nos muestra desde el otro lado. A pesar del vértigo, el magnetismo del abismo, mirarlo cara cara y sentir cómo nos atenaza durante unos instantes, es una experiencia difícil de resistir.

Más allá de eso de todo eso, cuando empecé a escribir el relato para el Ripley supe que debía decantarme hacia el terror. La historia real en que está inspirado es tan terrible que no tuve otra opción, además me ayudaba a contar lo que necesitaba contar.

Háblanos un poco acerca de tu relato. De dónde surge la idea, que querías contar.

“Volver a Dakar” surgió de una noticia que encontré, casi perdida, entre las páginas de un periódico. En ella se hablaba del número de mujeres que eran secuestradas y esclavizadas por las mafias nigerianas a través del vudú. No eran más que eso, un número en una estadística policial. No tenían nombre ni rostro —tampoco parecía que eso importara demasiado—, y me dolió tanto su historia que quise investigar más sobre ellas. A partir de ahí me propuse arrancarlas del anonimato, aunque solo fuera a través de la ficción. También era importante para mí tratar este tema tan difícil desde el punto de vista LGTBIQ+, pues es el más silenciado entre los silenciados. Justamente hoy es el día mundial contra la trata de personas; no podemos olvidarlas, tampoco resignarnos a que nada cambie.

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Rosario Cosano (dibujo de Celia Añó)



Y tras la obra, la autora: cuéntanos un poco más de ti: ¿es tu primera participación en un premio o ya tienes otras obras publicadas?

La literatura es mi vocación. Leer y escribir son parte esencial de mi vida, aunque hasta hace unos años mis poemas y relatos cortos se quedaban amontonados inútilmente en lo más profundo del cajón. La primera vez que me atreví a publicar algo fue un fanfic (¡Todavía me acuerdo de cómo me temblaban las manos al pulsar enter!). Ese momento fue una revolución. El fanfiction es todo un universo, con géneros y reglas propias, que disfruto muchísimo y que me ayudó a superar el miedo a ser leída. Hace muy poco empecé a participar en algunas convocatorias; ahora formo parte de la antología poética La Dalia Violeta (Editorial Hati) y he sido seleccionada con un relato en la antología El Hilo Rojo (Pluma de Cristal), que saldrá en octubre.

El Ripley pasará el próximo año de ser una convocatoria de relato a una de novela. ¿Cómo ves la situación de las autoras de género en nuestro país, especialmente en lo que a novela se refiere?

La literatura de género no es especialmente leída en nuestro país. Las novedades no abundan y las traducciones brillan por su ausencia. Si a esa minoría de publicaciones unimos el escuálido número de autoras en los anaqueles de las librerías, podríamos decir que el futuro pinta negro para las mujeres que nos atrevemos a escribir ciencia ficción, fantasía y terror. Pero algo ha cambiado. Las autoras hemos tomado conciencia de esta situación y estamos poniendo remedio, uniéndonos entre nosotras y creando una red de apoyo mutuo que antes parecía impensable. Trabajamos para dar visibilidad a otras mujeres con iniciativas como #UnAñoDeAutoras, #AdoptaUnaAutora, o proyectos de divulgación tan maravillosos como La nave invisible. Han surgido editoriales dispuestas a publicar escritoras, en su mayoría desconocidas o noveles, dando luz al talento y demostrando una valentía y amor por el genero admirables. Ursula K Le Guin y Octavia Butler comienzan a compartir estantería con Teresa. P Mira de Echevarría, Alicia Pérez Gil, Elia Barceló, Nieves Mories, Cristina jurado, Rocio Vega, Mar Goizueta o Marina Tena, entre muchísimas otras. Parece que el viento sopla ahora a nuestro favor, pero hay que seguir avanzando; queda mucho para superar la brecha cultural y social entre géneros. El Ripley, por su prestigio, tiene un importante papel que cumplir. He tenido la suerte de ser finalista en la última convocatoria de relatos, pero creo que el paso a la novela era natural. ¡Yo misma estoy a punto de dar ese paso! Os deseo lo mejor, porque vuestro éxito es el de todas.

Durante todo el proceso del Premio, y con la experiencia de la primera convocatoria, ha habido una gran actividad y resonancia en las redes y medios de comunicación. ¿Cómo lo has vivido?

La difusión de literatura de género escrita por mujeres en los medios de comunicación es bastante limitada, así que me suena a acontecimiento. Es emocionante pensar que formas parte —aunque sea como una pieza diminuta— de un movimiento que está cambiando la percepción de tanta gente.

Para acabar, ¿estás enfrascada en algún proyecto literario? Quizás puedas darnos unos avances sobre tus próximos trabajos o publicaciones.

Tengo algunas cosas entre manos, pero el proyecto que más me ilusiona es una novelette de terror cuyos protagonistas tienen diversidad funcional. Avanzo a un ritmo frustrante, pues yo misma tengo mis limitaciones —todas las tenemos, de uno u otro modo— y necesito apoyarme en un programa de dictado por voz, lo que hace el trabajo más lento y complicado, sobre todo a la hora de corregir. De todas formas, agradezco vivir en un mundo en el que la tecnología me ayuda a jugar con mis pesadillas, a expresarme desde el centro de lo que soy, a contar historias que me representan. Y, quién sabe, igual tengo algo interesante que presentar al primer premio Ripley de novela.

¡Gracias por llegar hasta aquí!